El bienestar, además de ser el resultado de un funcionamiento psicológico bueno, también es, a su vez, la causa de buenos resultados, de tal modo que determinadas circunstancias o actividades producen bienestar y sentirse bien ayuda a conseguir la felicidad. Hoy hablamos de la espiral positiva de la felicidad.

Existe una correlación positiva entre buenos resultados en la vida (buenas relaciones conyugales, mayor apoyo social, mayor éxito profesional, mejor empleo, mejor salud física) y la felicidad. A su vez, la felicidad favorece que estos factores se desarrollen mejor. Así alguien feliz toma decisiones más acertadas, está más motivada en el trabajo, es mejor pareja, es más amable, disfruta del ocio, etc. y por lo tanto es fácil que consiga mayor sensación de bienestar. 

Las emociones positivas son especialmente importantes en edades avanzadas, cuando el riesgo de enfermedad y mortalidad se incrementan y el funcionamiento endocrino e inmunológico es más deficiente, lo que es una explicación bastante plausible si tenemos en cuenta los mecanismos fisiológicos mediadores entre bienestar y salud. 

¿Qué estrategias podemos utilizar para mejorar el bienestar?

¿Qué actividades concretas podemos hacer para cambiar la forma de pensar y afrontar los problemas de forma diferente?

¿Qué actividades podemos hacer para favorecer las relaciones interpersonales?

¿Cómo podemos mejorar nuestra implicación en metas significativas?

¡Entremos en la espiral positiva de la vida, se puede!

Blanca Alcanda, Gabinete de Psicología.

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